Historia de la panadería (Parte 4)

 Imperio romano.

Se cree que los romanos no tomaron mucha importancia en cuanto a la elaboración del pan, ya que tenía buenos enlaces comerciales con Grecia, fue en el siglo VIII o VII a.c. que se hacía pan en las casas.
El pan estuvo prohibido en la religión romana como ofrenda de sacrificio debido a que ellos creían que la fermentación impurificaba ese alimento. En un principio, la elaboración del pan estaba encargada solo a los esclavos, que hacían el trabajo de molienda y amasado.

Ya en el siglo II a.c. habían varios panaderos de orígen griego en Roma. Luego, cerca del año 30 a.c. ya se podían contar cerca de 328 panaderías en Roma. Todas ellas tenían una forma legal formando una especie de asociación profesional. Y eran muy estrictos en la ejecución de sus labores panaderas, con el objetivo de preservar sus conocimientos. 
Fue para esa época que algunos panaderos tuvieron un gran reconocimiento tal es el caso de: Marco Virgilio Eurysaces a quien se le consagró una tumba, la cuál hoy en nuestros días sigue siendo llamada: Tumba del panadero. 
La profesión de panadero era muy bien considerada durante el periodo del imperio romano, ya que se  sostenía el abastecimiento de un alimento básico de una población que poco a poco dejaba de ser rural. 
La demanda de pan en el imperio romano era tan alta que se tenía que importar trigo del norte de África para poder satisfacer la demanda.
Los romanos distinguían el pan por su función, tanto fue su amor por el pan que crearon un pan llamado: Panis militaris era un pan elaborado con la intención que durará y fuera capaz de mantener la autonomía de los soldados romanos, a raíz de eso se crearon hornos y panaderías militares. 

Nota: 

Comer pan blanco era considerado en Europa un signo de prestigió y de rango social elevado; el pan negro (elaborado con centeno) era considerado todo lo contrario: un alimento de gente humilde. 

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